miércoles, 2 de noviembre de 2011

Buñuelos de viento

Una de las cosas que hay que comer por estas fechas son los buñuelos de viento, pero este año, en lugar de comprarlos, me decidí a hacerlos pese a que soy más de horno que de freír.

Existen multitud de recetas por ahí, como la que hizo Ana hace unos días. Yo me he decidido por otra, creo que más sencilla y con muy buen resultado.

Con la cantidad que pongo, sale para un par de veces, congelando la mitad de masa ya tienes para otro día:
  • 1 huevo
  • 1 taza y 1/2 de harina
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1 cucharada levadura tipo royal
  • 250 cc de leche
  • Pizca de sal
  • Rayadura de naranja.
  • Pizca de canela.
Se mezclan por un lado los incredientes líquidos, por otro los secos y después todos juntos, con batidora porque queda una masa bastante líquida.

Se mete un ratito en el frigo y después se van separando bolitas con un par de cucharas para ir friendo. Crecen bastante al freírlos, así que mejor coger muy poquita masa para que no queden XXL.

Se colocan en papel absorbente y se rellenan y decoran al gusto. En mi caso con nata y azúcar por encima.

domingo, 25 de septiembre de 2011

No estaba muerto...

Hemos vuelto al hogar tras el largo verano, con la intención de retomar nuestra buena costumbre de hacer pan para nuestro consumo diario cada 2 días.

Pero al llegar y sacar a bicho del frigo, tenía este aspecto:


Una capa negra horrible líquida y todo lo demás casi líquido también. Las opciones, hacerlo de nuevo desde cero, o intentar revivirlo... bueno, pues como para lo primero siempre hay tiempo, intentamos resucitar a bicho.

Para ello quitamos lo negro y rescatamos 150g de masa madre líquida y lo mezclamos con 300 de agua y 300 de harina... en mi caso de centeno integral porque supuse que al igual que la primera vez le costaría menos.

Lo dejamos a temperatura ambiente... y cuando nos quisimos dar cuenta, desbordamiento. Bicho no lo parecía pero estaba muuuuy vivo.


Así que tras un limpiado de cara, os presentamos a...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Unas compritas en Mayorga

Y por último para dar por finalizada los post de la excursión a Mayorga, unas fotitos de la Feria.

La instalaron en la iglesia de Santa María. Supongo que su único uso es ya cultural, porque dentro en lugar de altares había un escenario y baños (dónde hemos llegado).


Además, alrededor pusieron todos los puestos de las panaderías participantes. Así que hicimos unas compritas para tener algo que merendar (por supuesto en los puestos de la familia Marcos).


Después comenzó un taller  para niños para hacer pastas, y allí que me llevé a Olga. Me senté con ella para que no huyera ante los desconocidos, y se portó genial.

La monitora les dio una masa ya preparada (con harina, manteca...) y los peques amasaron, usaron los cortapastas (en las suyas y en las de sus amiguitas, ups) las untó de huevo, y las decoró. Luego las metieron al horno y media hora más tarde, cada peque se llevó su creación.


Comentó que todos los fines de semana había más talleres para niños para hacer pan más en serio. Estoy deseando que Olga crezca un poco para llevarla, aunque ella tiene un poquito de experiencia en casa.

domingo, 15 de mayo de 2011

Qué mono, está para comérselo (literlamente)

Estos ositos de pan, son de Fisherman's wharf, SF, allí hay una tienda en la que están haciendo panes con formas curiosas en el escaparate (para que al pasear con tu peque se lo pida todo todo).

lunes, 9 de mayo de 2011

Pan made in San Francisco

Hola!.

Nuestros amigos que viven al otro lado del charco, parece que hartos de comprar baguettes a precio de delicatessen, se han animado a hacer pan, y "ésto" es lo que nos cuentan:

El pan no tiene demasiado misterio y en realidad fue un cúmulo de errores que tuvieron un final feliz. Compramos harina "de hacer pan no blanqueada". Suponemos que es el equivalente americano de harina de fuerza, en el paquete ponía que era ideal para hacer pan con levadura. La levadura encontramos de la que usábamos en Londres, de esa que es seca en granulitos y que tienes que activarla en agua tibia y un poco de azúcar (primera vez que lo oigo). Iba a poner unos 750g de harina y unos 400ml de agua. Pero supongo que me equivoqué con el agua (primer error) y luego a añadir harina una y otra vez hasta que tenía la consistencia adecuada. Como consecuencia del error de cálculo, quedó soso porque se me olvidó ajustar la cantidad de sal.

Sí que pensé que me había quedado corto de levadura, pero como soy biólogo y sé que las levaduras crecen exponencialmente, pensé que solo necesitaba media hora más de fermentación para que las levaduras se pusieran al día de la cantidad de masa. (Por cierto, a estas alturas tenía un bolo que costaba mover). 
Teníamos un molde, pero ya no iba a caber todo o sea que lo separé en dos trozos iguales. El bolo lo puse a reposar en el bol tapadito y el resto lo puse en el molde. Entre unas cosas y otras se me había hecho tarde (¿3er error?) o sea que la peque pedía paseo. A a la calle.

Al volver (un par de horas) tocaba baño, cena..., o sea que el pan para lo último. Cuando vi el molde la masa se había subido y caído, desbordando el molde. Como así no se podía hacer nada, saqué la masa del molde y a amasar otra vez (con cariño). De paso al bolo también. Y a cada uno de los chorretes que habían caído por los lados del molde, también. Y lo dejé unos 30 minutos fermentando encima del horno (con el calorcito que subía).

Volví a poner la masa en el molde y en otra fuente hice bollos con la masa que tenía. Y al horno. Puse un cuenco de pirex con agua abajo de todo. Tras unos 20 min a 230 saqué el agua. Iba a bajar un poco el horno, pero se me olvidó (n-ésimo error) y otros 15 minutos. Aunque no llegó casi porque el bollo se estaba poniendo muy negro por encima.
Y ya está. La masa creció una barbaridad en el horno. Nunca me ha salido un pan tan esponjoso y crecido. ¿La harina? De sabor un poco sosete, pero rico. Y después de comer dos o tres rebanadas amargaba un poquito. ¿Sabéis por qué?



No sé mucho  por qué puede amargar, cuando se hace con bicho dicen que es por eso, las harinas de centeno siempre le dan también un punto amargo... pero también puede ser fruto del atracón a pan que os habéis dado. ;-)

miércoles, 6 de abril de 2011

Algo de historia

Por algo será, o por llevar Centeno en los apellidos, o porque los Marcos-Rodríguez, fueron panaderos en  La Santa Espina, el caso es que de algún sitio viene este amor al pan que tengo.

El caso es que en Navidades con las comidas familiares (familia política) dieron para hablar un poco de cómo hacían el pan (candeal) y esto, es lo que hemos averiguado:

En una artesa, se colocaba la harina, haciendo forma de volcán, echando dentro el agua, la sal y el hurmiento (así se llamaba a la masa madre).  La artesa era grande como un ataúd, y en ella solían trabajar 2 personas.

En esa época no se compraba la levadura, todo se hacía con masa madre que era el sobrante de masa de un día, que se dejaba para el siguiente y así todos los días (a temperatura ambiente). De ahí, el sabor y la calidad del pan. Años más tarde empezaron a encargar la levadura al conductor del coche de línea para que les llevara levadura fresca Hércules desde Valladolid.

Tras este primer amasado, se colocaba la masa en la brega (mesa) para trabajarlo. Después con un palo largo (anclado por un extremo) al que llamaban breguil aplastarlo y dejarlo reposar por primera vez una media hora tapado con un lienzo seco.

Después se troceaba por peso. Estos trozos se pasaban por un torno, unas 10 veces para refinar la masa.

Torno

Tras el refinado se hacían bolas, y se dejaban orear unos minutos. El objetivo era que se secasen un poco por arriba para poder darlas la vuelta, colocarlas en la brega y que no se pegaran al aplastarlas y darlas la forma de pan. Cuando tenían la forma, se les ponía el sello (Pablo Rodríguez) y se ponían en el estrado. El estrado podía taparse a modo de cortina con un lienzo, y ahí el pan reposaba de nuevo 1 o 2 horas (dependiendo de la temperatura de la sala). Estaba cerca del horno, porque al ser una zona cálida requería menos tiempo de reposo.

Estrado, sin lienzo

Por último se decoraba haciendo los cortes o canteros  y se picaba para que no creciera en exceso y al horno.

Pinchos para airear y sellos

El horno de leña (de encina) cuando se calentaba lo suficiente, se ponía blanco. Ahí con la toca (un palo con un saco en el extremo humedecido) se mojaba el interior y se horneaba el pan.

Al sacarlo, con un cepillo humedecido en agua se untaban los panes para que cogieran brillo.

Como veis, muuuucho trabajo, mucho madrugar, manos doloridas de amasar... no me duele pagar más por un pan rico, imaginando el trabajo que puede haber detrás. Y ésto, todos los días salvo el 25 de diciembre y el 1 de enero.

Tras la receta del lechuguino, nosotros hicimos la "primera aproximación al pan candeal". La receta la misma pero en lugar de usar sólo harina candeal, usé mitad candeal mitad de panadería recia (del amasadero) por aquello de que es para panes de miga densa y poco alveolada. Quedó, rico, pero poco aparente, pero progreso adecuadamente.


Las fotos, son de la pasada excursión al museo del pan, aunque tenemos pendiente ir al Horno a ver qué aparejos quedan. A mi lo que más me gustaría sería recatar un sello de la familia para mis panes.

lunes, 4 de abril de 2011

Harinas

De la pasada excursión al  Museo del pan, de entre todos los paneles, éstos, hablaban de los distintos tipos de harinas y sus diferentes usos. Siempre ayuda, porque por ejemplo nunca he tenido muy claro para qué usar la harina panadera que pedimos en el Amasadero... además yo usaba la harina normal, para freír y hacer dulces indistintamente... habrá que hacer algo al respecto.